31 marzo
19.30 h

leonardo luckert

SOLITUDE

SUITES PARA VIOLONCHELO SOLO DE J. S. BACH

Amparado por la protección y reconocimiento del príncipe Leopold de Köthen, Bach se instaló en la ciudad donde fue nombrado Maestro de Capilla en 1717, el título más alto al que un músico podía aspirar. Ya que la fe calvinista profesada en la nueva corte lo libraba de componer para oficios religiosos, Bach aprovechó para escribir música instrumental. Sin embargo, en ningún caso es posible desligar la obra de Bach de su parte espiritual. Sus fuertes convicciones religiosas y su diálogo constante con Dios plasmado en sus motetes y grandes misas pueden aparecer en las figuras retóricas que utilizó en toda su música, incluida la instrumental:

“Gé Bartman reconoce la cruz latina en el esquema resultante de los dos grupos de diecinueve compases que flanquean al compás del arpegio que contiene Do y Do# (C y Cx en nomenclatura alemana, símbolo de Cristo) en el preludio de la primera suite. En la segunda suite advierte la llamada en forma de lamento a Dios utilizando la palabra Adonai, tal y como lo hacía David en el séptimo de sus salmos, transformado aquí en el ritmo de dos corcheas y una negra. Y finalmente considera la bajada hasta el Do grave de la tercera suite como la vuelta de Cristo resucitado a la tierra…”

(Manuel Tomillo, notas al álbum “Suites de Bach” de Leonardo Luckert 2011)

Es una amalgama de solemnidad y melancolía, majestuosidad y reflexión, guiada por la oscuridad de la tonalidad de do menor, lo que nos sumerge en una atmósfera interior, meditativa y espiritual.